¿Inefable?
Carta a Azirafel personaje de Good Omens (Buenos Presagios) de Neil Gaiman y Terry Pratchett.
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Querido Ángel Azirafel, custodio de la puerta este del Jardín del Edén, el de la espada llameante, o ¿señor Fell el librero?, o quizá ¿Ezra Fell?, ¿puedo llamarlo Zirah? Yendo al punto, (que me temo no es uno solo) le escribo esta carta a fin de despejar una que otra duda que ronda mi cabeza como las cochinas moscas al cuerpo de Belcebú.
Entiendo que “El todopoderoso” es “El todopoderoso” pero defender lo indefendible con la excusa de “los planes de Dios son inefables” raya un tantito en la incompetencia. Quiero decir, poner a un solo ángel celestial a cargo de recopilar información de la tierra y sus habitantes desde el principio al fin de los tiempos, ¿para qué exactamente? Lo puedo entender, más o menos, viniendo de Crowley, se supone que su presencia funge como la piedrita en el zapato de algún miserable incautó o como la abismal desgracia en el camino de algún célebre exponente, y eso que tampoco me convence del todo, pero esa es agua de otra fuente, más no me haga adelantarme y tenga la idea de su buen “amigo” en mente para desglosar ese punto más adelante, no nos precipitemos.
Por otro lado, ¿qué pasa con la señorita Anatema? Su presencia en esta historia, ¿era cosa de Dios?, ¿o del señor de las sombras?, más importante, ¿usted sabía algo al respecto? Por siglos las brujas siempre han tenido un matiz ambiguo, ora sacerdotisas del bien, ora harpías del inframundo y fornicadoras de la bestia. Evidente es que la gente habla por hablar, y que esta muchacha era otra pieza (y no me malentienda no le reprocho nada) más importante que usted en este curioso juego de ajedrez, aunque su intromisión haya sido algo rebuscada junto al simplón empero útil de su novio, no me estoy quejando, en realidad solo lo remarco para considerar el asunto fundamental que es el siguiente. (En realidad no lo es)
¿Es normal tanta falta de organización entre sus superiores? Y no lo digo solo por Gabriel o cualquier otro arcángel, que pareciera no sabrían distinguir entre una piedra y un pato marruecos por mucho que el ave les esté dando picotazos en la retaguardia o les grazne al oído; también hablo de los demonios, se les nota alguito despistados, a todo esto, mi llamado de atención es el siguiente: Bien usted podría sugerir al “Creador” que se sentará un buen día a dialogar con su ex empleado (y si me refiero a Satanás) porque no veo razón a desencadenar el Apocalipsis, ni ahora, ni nunca. ¿Qué beneficio hay en destruir todo con el solo fin de pegarse unas cuantas piñas superpoderosas para definir quién la tiene más grande? No tiene sentido.
Ey, pensando así, que conveniente que el anticristo haya sido el mocoso carilindo de Adán Young, perdón quiero decir el destructor de reyes, ángel del pozo sin fondo, bestia a la que llaman dragón, príncipe de este mundo, padre de las mentiras, vástago de Satán, señor de las tinieblas, bla, bla, bla, tal parece que “Nuestro Señor” no da palos de ciego después de todo, o, ese temita es parte del plan del diablo, ¿usted lo sabe? Porque yo no.
En fin, toda está sarta de lamentaciones las escribí con el único objetivo de implorarle con toda la buena intención del mundo que platique con sus superiores al respecto, pues sus métodos son algo obsoletos para los tiempos que corren y hablando de actualidad, o una de dos, deciden darle clic al botón de “delete” sin ningún preámbulo o bien solo nos dejan estar. Estoy segura habrá más de un sistema planetario allá afuera de la vía láctea que tomaría el asunto de la destrucción masiva con mejores ojos.
Con esto me despido, le deseo los mejores presagios a su porvenir y al nuestro, si acaso un ápice de esta misiva le ha hecho reflexionar.
P.D.: Toda esta carta ha sido una tremenda farsa, era que necesitaba hacerla algo extensa para disimular el verdadero motivo que me ha llevado a escribirle esto y es que necesito, no, ¡exijo!, que me explique algo.
¿Qué rayos se trae con el demonio Crowley? Y no me diga que es pura y llana amistad, que en 6000 años de convivencia algo más tuvo que haber y no me venga con cuentos chinos sobre la moral o lo prohibido, vamos que en teoría ustedes dos ni seres humanos son, lo que me da cabida a pensar que bien entre ustedes puede que no haya nada o, por el contrario, que haya de todo.
Ahora sí, me despido, no sin antes disculparme por las molestias, y pedirle encarecidamente que me conteste, estaré aguardando ansiosa su respuesta.
